Nuestra Historia

La acción humanitaria y el progreso científico y tecnológico de la Clínica Maison de Santé, creada en 1867 por la Sociedad Francesa de Beneficencia (SFB), está presente en casi toda la vida republicana del Perú. Fue la institución médica que introdujo en nuestro medio por primera vez los últimos descubrimientos clínicos que hacían historia en la medicina francesa y europea de la segunda mitad del siglo XIX y las primeras décadas del siglo XX. No solo atendió a pacientes de origen francés sino que abrió progresivamente sus puertas a toda la sociedad limeña, desde la época en que no existían hospitales ya que las familias acomodadas y de clase media eran atendidas por los médicos en sus propias viviendas. Fue el fruto de la verdadera vocación de servicio que motivó la fundación de la SFB. La famosa clínica nació como un pequeño dispensario que empezó a brindar atención médica a los que eran franceses y a los que no lo eran. Ese fue el primer paso hacia la peruanización de la institución. Pronto surgió la idea de contar con un hospital y así se construyó la primera Casa de Salud o Maison de Santé. Convertida en clínica, pronto se convirtió en hospital docente y generó el surgimiento de verdaderas escuelas de medicina. Brillantes generaciones de médicos peruanos le dieron prestigio internacional a la Medicina Peruana. Esta institución se adelantó a su época, no solamente en lo referente a la aplicación de la medicina moderna, sino también a la proyección social del ejercicio de la medicina fruto de cuya acción lo constituye hoy el sistema de seguridad médica denominado el Club de la Salud.

UNA HISTORIA ADMIRABLE

El 15 de agosto de 1967, bajo el patronazgo de la Virgen de la Asunción, Edmond de Lesseps fundó la centenaria Clínica Maison de Santé. Tras una breve ceremonia se colocó su primera piedra en el local de un antiguo convento ubicado en la calle Mapiri, casi a la vera de la muralla del sur del Centro Histórico de Lima. En sus inicios no funcionó como hospital, sino como un lugar donde se recluyeran personas discapacitadas y las que requerían un periodo de convalecencia. Años después adquiriría la categoría de clínica, cuyo primer director fue el doctor Manuel de Odriozola. En el Combate del 2 de Mayo de 1866, participaron activamente los médicos de la clínica, quienes trabajaron en las postas y servicio de ambulancias, junto con los voluntarios de la Bomba France 3, institución hermana también fundada por Edmond de Lesseps. La Maison de Santé tiene su nombre unido al desarrollo moderno de la historia de la medicina en el Perú. Ha tenido el privilegio de aplicar por primera vez en nuestro país el método de Lister de la cirugía antiséptica, tal como lo estableció el científico inglés José Lister.

FAMOSOS PERSONAJES PERUANOS FUERON PACIENTES DE LA CLINICA MAISON DE SANTE

En el transcurso de siglo y medio, las Clínicas Maison de Santé fueron centros de atención preferidos de famosas personalidades que han hecho historia en nuestro país. En muchos casos, los ilustres pacientes recibieron generosa y preferente atención de acuerdo al sentimiento humanitario que fue la razón de ser fundacional de la SFB y de sus clínicas. En la Maison de Santé fueron atendidos los ex presidentes Nicolás de Piérola y Augusto B. Leguía. Allí también nació el presidente Alan García Pérez. Desde fines del siglo XIX, en toda la centuria pasada hasta nuestros días, Maison de Santé ha brindado oportuna atención a destacados y renombrados deportistas, artistas, literatos y políticos, quienes cada uno en su época, dieron su respectivo aporte para la formación y conservación de nuestra identidad nacional.

En la noticia del fallecimiento de Jesús Vásquez pasó desapercibido un hecho que es importante valorar: la Reina y Señora de la Canción Criolla fue asistida generosamente en las Clínicas Maison de Santé durante 26 años. Algo difícil de encontrar en una sociedad en la que “cada uno juega para su santo”. Nuestra querida e inolvidable Jesús llegó por primera vez a la Maison de Santé de Lima en 1984 para tratarse de un mal pulmonar. A partir de allí tuvo muchos ingresos, la mayoría de ellos en la antigua clínica ubicada en el centro de Lima, pero también estuvo en Chorrillos y en la clínica de Surco. Con el correr del tiempo, la famosa artista sufrió diversas complicaciones según consta en su historia clínica, sin embargo, y con la asistencia de los médicos pudo llegar a los 89 años de edad.

Un ilustre paciente fue también el destacado poeta Emilio Adolfo Westphalen, quien pasó en la Maison de Santé los últimos años de su vida. El padre del surrealismo peruano vino aquejado por una enfermedad terminal que fue superada, permaneciendo siete años en la clínica en calidad de huésped. En esa etapa de su vida, el vate llevó una vida tranquila y protegida, e incluso disfrutó de premios y homenajes. Con el permiso de los médicos, Westphalen en una oportunidad viajó a España donde fue reconocido por la Universidad de Salamanca otorgándole el famoso “Miguel Hernández”.

Teodoro “Lolo” Fernández, el cañonero sin par, fue asistido igualmente en la Maison de Santé. “A Lolo le dimos cariño y atención médica por más de siete años”, recuerda Miguel Fort Barcelli, Presidente de la SFB. Llegó aquí con una demencia senil muy acentuada, el mal de Alzheimer y con problemas en la cadera. Pesaba entonces 55 kilos. En el último año ingresó a cuidados intensivos unas diez veces. La atención siempre fue inmediata. El legendario Lolo falleció a los 84 años de edad.

Con el mismo espíritu solidario fue atendido también, a comienzos del siglo pasado, José Carlos Mariátegui. Cuando el Amauta llegó a la clínica por primera vez tenía apenas nueve años de edad. Había sufrido un accidente que le comprometió una pierna hasta el final de sus días. Fue operado en la Maison de Santé, donde le salvaron la vida.El autor de Siete ensayos de la realidad peruana departió en la clínica con internos franceses de venerable edad, lo deslumbró el idioma francés y así aprendió la lengua de Voltaire.

Entre muchos otros personajes, allí también fueron atendidos Arturo Fernández, hermano de Lolo, José Soriano, otra leyenda del fútbol peruano, Ernesto Aramburú Menchaca, recordado como el padre de la Costa Verde. En las últimas, también fue asistido en una de nuestras clínicas Javier Ortiz de Zevallos, Presidente de la Cámara de Diputados a fines de la década. También podemos nombrar al escultor Víctor Delfín, Óscar Avilés, Manuel Acosta Ojeda, Susana Baca, Augusto Polo Campos y Cecilia Barraza, entre otras grandes leyendas de nuestra cultura.